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El cardenal Tauran, sobre Jerusalén: "El diálogo se debe perseguir a todos los niveles"

Ciudad del Vaticano, 29 de diciembre de 2017 (C. Doody/Vaticannews/Religión Digital). "Creo en la paz en oriente medio", sostiene el purpurado francés. Tras la polémica suscitada por Trump, pide "promover espacios de diálogo sincero".

 

"Creo en la paz en Oriente Medio". Confesión alentadora del cardenal Jean-Louis Tauran en las páginas de L'Osservatore Romano, donde el Presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso afirma que para lograr la estabilidad en la región, especialmente tras la polémica injerencia de Donald Trump en Jerusalén, "el diálogo se debe perseguir a todos los niveles". 

 

En una entrevista al periódico de la Santa Sede, el cardenal Tauran sostiene que el diálogo como camino siempre es posible recorrerlo, razón por la cual debe ser promovido a pesar de todo.

 

Precisamente durante los días en los que los reflectores de los medios de comunicación vuelven a encenderse sobre la "cuestión de Jerusalén", en esta conversación con el periódico de la Santa Sede el purpurado reafirma el "no" contra todo intento de instrumentalizar la religión con fines políticos.

 

Esperanzas de una paz estable en Oriento Medio

 

Ante la pregunta de si aún hay esperanzas de una paz estable en Oriento Medio teniendo en cuenta la reciente elección, por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que han reagudizado las tensiones que, en realidad nunca se apaciguaron, en la Ciudad Santa, el Cardenal Tauran piensa que sí.

 

Basta pensar, dice, en lo que sucedió, por una significativa coincidencia, el pasado 6 de diciembre, cuando se hizo pública la conocida decisión de la Casa Blanca.

 

Esa misma mañana el Papa Francisco recibía en audiencia a los participantes en una reunión entre el mencionado Dicasterio y la Comisión para el Diálogo Interreligioso del Estado de Palestina, recuerda el cardenal. A esa delegación de alto rango -encabezada por el jeque Mahmoud Al-Habbash, Juez Supremo- el pontífice les dirigió una exhortación a colaborar, que encontró su respuesta en la firma de un memorándum de entendimiento para la institución de un grupo de trabajo permanente.

 

 

Acercamiento prudente bajo el signo de la amistad

 

En suma se trata de un ejemplo de testimonio interreligioso muy relevante, dice el Cardenal: un acercamiento prudente bajo el signo de la amistad, que va en dirección opuesta al propagarse del odio y de la ira.

 

Y ante la pregunta de si a través de los encuentros y el diálogo todo es posible, el purpurado afirma que cree que sí, que en el fondo, "a pesar de las posiciones que a veces pueden parecer distantes, es necesario promover espacios de diálogo sincero".

 

Porque a pesar de todo, Tauran se revela convencido de que se puede vivir juntos; como lo demuestra el Papa Francisco quien, diariamente sigue subrayando la importancia del respeto recíproco con fieles de otras tradiciones. Y no sólo con el islam, sino también, por ejemplo, con los budistas, como hizo durante su reciente viaje a Asia.

 

Los esfuerzos del Papa

 

Por último, el purpurado resume en una imagen símbolo todo el trabajo realizado en el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso aludiendo a la fotografía que publicó precisamente el periódico de la Santa Sede en primera página con ocasión de la audiencia pontificia del pasado 7 de noviembre al gran imam de al-Azhar, Ahmed Muhammad al-Tayyib.

 

"Al término de aquel encuentro", recuerda el purpurado, "el Papa Francisco había invitado al jeque a almorzar en Santa Marta, hacia donde ambos se dirigieron a pie, conversando durante el breve trayecto".

 

Por lo tanto, "los esfuerzos del Papa y los nuestros se concretaron en esa fructuosa visita del líder religioso del Islam sunita que se llevó a cabo en un clima de simpática familiaridad".

 

Y todo esto demuestra la importancia, concluye Tauran, de permanecer asidos con coherencia a nuestra fe, en las dificultades de un mundo tan pluralista y sin ceder al desaliento, para una mejor comprensión de los desafíos característicos de una realidad multicultural y para testimoniar que es posible convivir, con la convicción de que el amor es la única fuerza capaz de hacer que el mundo sea un lugar mejor para todos.